¿Has conducido alguna vez con niebla? A veces, seguir a Jesús se me antoja una experiencia parecida. ¿Se sentirían así los primeros apóstoles? Quienes, por otra parte… no sé si conocería la niebla en sus vidas..

Sigues un camino, pero apenas puedes ver a 10 o 20 metros, o incluso a un palmo, en función de la densidad de la niebla. Crees que vas en una dirección, pero independientemente de la velocidad a la que avances, no sabes qué te espera un poco más adelante. Y por supuesto, si tomas una salida o un desvío, si cambias tu camino, podrías chocar o ser arrollado. A veces, la niebla es tan densa que parece que solo puedes parar y esperar a que pase, por seguridad.

¿Seguridad? Mi vida no está en mis manos. Y hasta que no comprenda eso, hasta que no lo asimile, el miedo no me dejará disfrutar de ella. Pero si abrazo esa verdad, que mi vida no está en mis manos, y confío en El que me cuida y me guarda, entonces sí podré caminar por la senda que tenga dispuesta para mí.

Señor, dame la fe necesaria para confiar en ti siempre. Para no dudar. Para ponerme en tus manos sin red de seguridad. Señor, ahuyenta de mi los miedos y la desesperanza, la falsa sensación de control y estabilidad. No dejes que me sienta acomodada y me adormezca, que no sea sensible a tu presencia.

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