Mano y pan

¿Te pasa que a veces te sorprendes a tí mismo esperando algo de los demás? a mí me pasa. Siempre me “prometo” intentar no volver a hacerlo, porque cada uno tiene su libertad, su percepción de las cosas, etc. Pero me sorprendo sintiéndome decepcionada. Como si me “debieran” algo. Como si “tuvieran” que “pensar en los demás”.

Me sorprendo sintiendo, de nuevo, que este mundo se ha vuelto loco. O que siempre lo ha estado. Que nos educan en el sentido social y nos venden que “la comunidad” importan, pero luego, en el día a día, a la comunidad no le importas tú. O más bien, sin ser tan extremista, que no te desean ningún mal, pero tampoco buscan la forma de hacerte ningún bien. Salvo que sea una causa “justificada”, algo “socialmente reconocido”, que tengas un verdadero problema: público y aceptado. Entonces, te premian con mensajes, atenciones, presencia, manos, brazos, lo que haga falta.

Pero hay de tí si eres “del montón” o estás “en la media”. Hay de tí si tus situaciones personales son eso, personales. Porque entonces, quizá no encuentres una palabra de apoyo, una mano amiga. Entonces, quizá seas juzgado, criticado, o sencillamente ignorado. Sonríe y camina, sigue caminando, porque “todos tenemos problemas”. Y aunque te pregunten “qué tal” en realidad no es ya una pregunta, en realidad hoy en día esas palabras solo significan “hola” o “eh”. Y la respuesta no importa.

Dios mío. Dios mío. ¿Cuántos seres humanos “abandonados” puedes contar? Con vida incompletas o infelices, con temores y miedos, con tristeza, con desazón. Con problemas menores, no lo bastante graves como para merecer algo más que una sonrisa rápida o una breve palabra de ánimo. Literalmente, “ánimo” (que hoy en día se traduce por: “si, vale, ok”).

Dios mío. ¿Cuántos pobres de corazón, ocultos tras máscaras y falsas sonrisas, puedes contar?

Dios mío. ¿Y por qué tu amor no basta, por qué no les basta?

Dios mío, ¿y cómo les ayudamos? O mucho antes que eso, ¿cómo les reconocemos?

Extiendo mi mano, la palma hacia arriba. Quiero tenderla. Pero la miro, tan inútil.

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