telefono

A veces siento que no me escuchas cuando soy yo quien no te entiende.
Y si te pido paz, me das espera. Y si te pido amor, me traes paciencia.

A veces siento que no me amas cuando soy yo la que se esconde.
Porque por mucho que me salves, sigo siendo pequeña, frágil y rota.
Porque por mucho que me ames, no tengo donde apoyar mi cabeza.

Que este no es el lugar, ni la hora. Que aquí no hay espacio para esto que cargo, que ni siquiera entiendo lo que es. Un corazón que duele, un dolor que pesa, un peso que mata, tan lento y tan silencioso como la brisa del mar oculta el calor del sol. Que calienta. Que arde. Que quema.

Y me quema, por dentro y por fuera. Una llamada a gritos, desde algún lugar, hacia algún rincón, que no conozco, al que no accedo. Una llamada a gritos que me llena de desasosiego, que me urge desde dentro, que me inquieta y me atormenta.

Te pido paz, no quiero espera. Porque a veces siento que no me escuchas cuando soy yo quien no te entiende.

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